Este dador, Norte/Sur vulnerable.

Salida — 4

Mantener el control del palo de triunfo es la clave para la mayoría de las manos jugadas a palo. El declarante debe vigilar sus pasos cuando los fallos repetidos debilitan su posición de triunfo. Digamos que Oeste sale con un corazón contra cuatro espadas. El declarante sigue bajo del muerto y falla el diez de Este. Él entra en el muerto con un diamante y hace la finesse de triunfo, perdiendo contra el rey.

De vuelta viene un corazón y Sur falla de nuevo. Ahora está en el punto crucial de la mano, y, si comete un error, se va a ir abajo.

Parecería natural sacar triunfos en esta etapa, pero Sur perdería la mano si lo hace. Después de haber fallado dos veces y jugado una ronda de triunfos, sólo le quedara un triunfo si él le saca las espadas a Este, Sur podría entonces cobrar sus diamantes y un trebol, pero la defensa ganaría y devolvería un corazón para forzar su último triunfo.

Otro trebol resultaría infructuoso, puesto que la defensa ganaría y cobra un corazón para derrotar el contrato por una baza. Sur está seguro de meterse en este callejón sin salida si extrae triunfos después de fallar el segundo corazón. Para evitar el callejón sin salida él debe jugar un trebol en la baza cinco.

Supongamos que Este toma el diez con el as y juega otro corazón. El declarante falla, reduciéndose a dos triunfos, y juega otro trebol. Oeste toma con el rey, pero está indefenso. Si juega un trebol o un diamante, Sur gana y saca triunfos para hacer el resto de las bazas. Si Oeste devuelve un corazón en su lugar, el declarante falla con el cinco del muerto, cruza a su mano con un diamante y destriunfa para anotar el resto de las bazas.

Se puede argumentar que su método de juego somete Sur a un fallo de trébol si ese palo no está dividido uniformemente. La respuesta es que la mano no puede ganar si Sur renuncia al control de triunfos al extraerlos prematuramente y, por lo tanto, no tiene más remedio que confiar en una división de trébol favorable.