por PHILLIP ALDER MARZO 4, 2015
Steve Conrad de Manhasset, N.Y., enseña bridge en cruceros. Los profesores de bridge por lo general tienen un buen ojo para una mano instructiva. Conrad me envió una, modestamente, reconociendo que la había jugado mal, inmediatamente vio lo que había hecho mal y deseó haber tenido una segunda oportunidad.
La mano se produjo durante un evento de parejas en un regional. ¿Cómo debería Sur haber jugado seis corazones después de la salida de Oeste de un diamante chico?
Parece inconsistente que Oeste pase, y que después sobre-declare en salto cuatro diamantes. El eligió no abrir de dos diamantes, porque su mano no era buena para jugar en cualquiera de los mayores. Mas tarde, cuando su partner no pudo abrir en la tercera posición y Sur anunció que tenia una mano poderosa, fue razonable tratar de molestar a los adversarios. Por supuesto, si Sur hubiera tenido una gran mano equilibrada, la penalidad podría haber proporcionado un numero sustancial.
En 6
, si los tréboles están 3-2, no hay problemas. Sin embargo, como se habrán dado cuenta, estaban divididos 5-0.
En la mesa, el declarante ganó la primera baza con el as de diamantes del muerto y descartó un trebol. Luego, con una defensa precisa, ya no pudo cumplir su contrato.
En la baza 1, Sur no puede estar seguro de que debe descartar en el as de diamante. En su lugar debería haber fallado en la mano, destriunfar y jugar una espada chica hacia el
K del muerto. ¿Cómo debe defender Oeste?
Si gana con su as, el declarante hace dos espadas, seis corazones, un diamante y tres tréboles. O, si Oeste juega chico, Sur gana con el
K del muerto, descarta su
Q en el as de diamantes y sale jugando un trebol chico, cubriendo la carta que juegue Este. De esta manera, el declarante asegura a lo sumo una perdedora de trebol.
Esta jugada de espada se llama Morton’s Fork, en honor al cardenal Morton, a quien Enrique VII hizo el arzobispo de Canterbury en 1486 y Lord Canciller de Inglaterra en 1487. El cardenal Morton aplicó una teoría interesante para la recaudación de impuestos: Si alguien tenía un lujoso estilo de vida, él claramente tenía dinero de sobra para el rey. Y si una persona vivía frugalmente, sin duda, estaba acaparando su dinero y podía permitirse el lujo de darle un poco al rey. Al igual que la jugada de una espada chica en esta mano, que era un caso de cara el rey gana, seca el ciudadano pierde.

