Ellensburg Daily Record – 21 Dic 1956

En el rubber, justo antes de éste, el compañero del Sr. Abel había sido el Sr. Champion. La brutal crítica del gran hombre había provocado que Abel se sintiera tan molesto que estaba desbaratando su juego por todas partes, ni subastas, ni jugadas que le hubieran sido fáciles bajo condiciones más felices.

«Puedes tenerlo, yo no lo quiero», dijo el Sr. Champion cuando el Sr. Dale cortó el mazo, con el Sr. Abel como su compañero en el rubber actual.

La Bondad Paga

«Me lo llevo y me va a servir muy bien», respondió el Sr. Dale, que sabia muy bien cómo la bondad hacia la pareja se ve reflejada en la hoja del score. El señor Abel todavía estaba aturdido, pero tenía una mirada agradecida en sus ojos mientras recogía sus cartas.

Dador Norte Nadie vulnerable

 

El Sr. Champion salio con la dama espadas y el Sr. Abel la ganó con su as. Siguió con el dos de corazon y Mr. Champion se abalanzó sobre él con el as y volvió el jack de espadas. El declanate jugó el rey del muerto y la señora Keen fallo con el valet de corazon. Cobró el as de diamante y siguió con otro diamante cuando el señor Champion marcó interés en el palo con el diez. El Sr. Champion ganó con el rey de diamante y luego hizo el diez de espadas para la baza de multa.

«Si toma la primera baza de espada en la mesa con el rey», dijo el Sr. Champion y hace la mano fácilmente. »

«Pero yo quería estar en mi mano.» -protestó el señor Abel.

«Yo quería jugar el primer corazón hacia la mesa. UD sobre-declaró, así que pensé que era más probable que tuviera el as de corazon». No quería gastar mi rey de corazon, para sacar el as de juego por si se trataba de un singleton.

Jugar hacia la mano

«Bueno, eso era una posibilidad.» -dijo el señor Champion-, pero después de ganar la primera baza en el muerto, ¿qué le impide ir a su mano con el as de trebol y jugar corazon?

-Entonces, si la señora Keen fallaba la segunda espada, usted podía jugar una espada chica para que ella fallara la baza, ya que era una baza que tenía que perder de todos modos.

El señor Champion tenía razón, pero en ese momento el señor Dale intervino.

-Mire, Champion -dijo-, cuando quiera darle clases a mi compañero, yo mismo se las daré, no se preocupe por nosotros, ahorramos nuestro pensamiento pesado para los games y los slams, no para tontos parciales.