Alfred Sheinwold

St. Petersburg Times – 5 Ago 1970

Durante miles de años, una figura de la comedia ha sido el hombre que mira las estrellas y cae en un pozo. Durante el reciente campeonato mundial en Estocolmo uno de los expertos Noruegos jugó una mano en esta gran tradición cómica.

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Tore Jensen, del equipo Noruego, gano la primera baza en su mano con la dama de corazon y miro sus activos con satisfacción. Cinco tréboles, un diamante, un corazon, y tres espadas.

El doblo de saque de Oeste a 1 trebol hacia claro que el as de corazon estaba en la mano de Oeste.

Feliz, mirando las estrellas, Jensen jugó una espada chico al valet del muerto y luego continuó con el 10 de espadas del muerto. Bobby Wolff, con las cartas de Oeste, tomó con el as de espadas y cambió a un diamante, sacando el as de juego. Jensen ya estaba en el pozo, pero que aún no lo había descubierto. El aprendió donde estaba cuando jugo un trebol al rey del muerto, sólo para descubrir que todos los tréboles que le faltaban estaban en uno solo de los lados.

Demasiado tarde

Era muy tarde para que el noruego se recuperara. Pudo jugar un trebol del muerto, capturando el diez de trebol con la dama, pero ya no pudo volver al muerto para jugar otro trebol a través de los tréboles de Este. Cuando Sur jugo un corazon, Oeste puso su as y corrió los diamantes para derrotar el contrato.

Un declarante con los pies en la tierra hubiera comprobado los tréboles en la segunda baza. Un trebol al rey seguido por un trebol cruzando los tréboles de Este. La dama de Sur capturando el diez. Sólo que ahora Sur puede jugar una espada chica al valet del muerto. Oeste no puede frenar al declarante para que este llegue al muerto con un honor de espada. Y entonces el declarante juega otro trebol a través de Este y hace sus cinco bazas de trebol – y su contrato.