Normalmente, el equipo rebota de vuelta, entrando en el próximo evento para poner las frustraciones detrás y comenzar el viaje hacia un nuevo campeonato. Esta vez volvimos a la casa que alquilamos en Nueva Orleans para practicar entre nosotros, revisar nuestros métodos y reajustar nuestras mentes para prepararnos para los dos últimos días de competencia.
Como coach, entrenador y capitán de estos atletas especialmente calificados, me he dado cuenta de que un día libre no nos sirve, sobre todo después de una dura derrota. Es mejor usar el tiempo para hacer generar relaciones personales más fuertes a través de esfuerzos concertados para mejorar.
Alentar a los demás es vital. Es mucho más fácil hacerlo cuando usted es testigo de cada miembro del equipo practicando con entusiasmo, atacando cada problema con un enfoque completo y toda la energía, al tiempo que se ofrece consejos y aliento a todos los demás compañeros de equipo. Los lazos de amistad se refuerzan, y el sentido de la familia crea un mayor sentido de bienestar para todo el grupo. Simplemente queremos ganar para el otro, mucho más que sólo para nosotros mismos. Este estado de la unidad es fundamental para hacer que esta colección de personas brillantes conformen el equipo que son.