Sur dador, Ambos vulnerable

Cuando se juega un rey a su derecha, es bastante tentador poner el as. Matar un rey es el propósito primordial de un as, como dice el viejo adagio del whist. Hay veces, sin embargo, cuando esta tentación debe ser resistida. La mano de hoy es un buen ejemplo.

La señora Keen usó la regla del once para guiarla hacia el juego defensivo adecuado. La salida fue el siete de espadas. Ansioso de hacer la finesse de corazon tan pronto como le fuera posible, Abel trató de ganar con el rey del muerto. Ahora póngase en el lugar de la Sra. Keen y descubra el juego correcto como lo hizo ella, sin mirar las manos de Sur y de Oeste.

«La Salida es de la Cuarta?» 

Es la salida de Mr. Meek de la cuarta?» Bueno, vamos a usar la regla del once. La salida fue del siete. Once menos siete da cuatro, lo que significa que hay cuatro espadas más altas que el siete fuera de la mano de Mr. Meek. Pero usted puede ver cinco espadas más altas que el siete entre la mano de Este y el muerto. Así que la salida no puede haber sido de la cuarta.

¿Es un singleton? Si es así, entonces el Sr. Abel tiene cinco espadas y con esta cantidad de cartas en el palo de espadas seguramente las hubiera nombrado en la subasta en vez de re-declarar los corazones. La Sra. Keen dedujo, como sin duda lo hizo usted también, que el siete de espadas era la mas alta de dos o tres cartas sin valor. Ella esperaba que fuera de un doubleton. También esperaba que el señor Meek pudiera ganar la mano antes que todos sus triunfos le fueran extraídos.

Juega Chico

Así que en la baza uno no jugó el as de espadas. Ella jugó el nueve para tratar de alentar a su pareja a que jugara el palo de nuevo, si él conseguía tomar la mano. En la baza dos el Sr. Abel hizo la finesse con la dama de corazon. El señor Meek ganó con el rey y devolvió el tres de espada. Habiendo visto caer el dos de la mano cerrada en la primera baza, la Sra. Keen sabía que el tres era la carta más baja de su compañero, y por lo tanto la última espada que él tenia.

Ella ganó con el as y regresó una espada. El Sr. Meek falló. El as de trebol fue la multa. Tenga en cuenta que si la señora Keen hubiera jugado el as de espada en la baza uno, el señor Meek no hubiera tenido la oportunidad de fallar una tercera ronda de ese palo. Después de ganar con el rey de corazon, ya no tendría manera de darle la mano a su compañero.