Para The spectatorpor Janet de Botton; 6 August 2016

Martin Hoffman
Martin Hoffman

Martin Hoffman es un heroe. Ahora en sus ochentas, todavía puede analizar una mano más rápido de lo que la mayoría de la gente puede ordenar sus cartas y todavía juega a la velocidad de la luz. Durante muchos años fue considerado el mejor jugador de Parejas en el mundo, dividiendo su tiempo entre Florida y Londres, donde jugó con una amplia gama de patrocinadores, consiguiendo algunos resultados notables.

Nacido en Checoslovaquia, quedó huérfano en el Holocausto y a los 14 años fue liberado por los estadounidenses al final de la guerra y enviado a Inglaterra. Empezó a ver jugadores de bridge en el club local, y se obsesionó con el juego.

Entre rondas, a Martin le encanta contar chistes. Las bromas me ponen ansiosa. Nunca las entiendo y por lo general fuerzo una sonrisa en el momento equivocado. La última vez que lo vi, me preguntó si podía contarme su última historia. -No -le dije con fuerza-. «En cambio dame una mano.» Dos minutos después me mostró esto:

bridge20160806

En un evento de equipos ambos Sur abrieron de 3 y terminaron jugando 5. En cada mesa la salida fue el As de triunfo y otro triunfo.

En la primera habitación, el declarante ganó con el K y falló un corazón. Entró en el muerto fallando un diamante y falló otro corazón. Luego vino una espada al As y otro fallo de corazón pero cuando Oeste descartó el contrato estaba abajo.

-Qué desafortunado soy -se quejó el declarante. ‘Las espadas no estaban bien, el as de corazón no apareció y la defensa encontró la mejor salida. Sólo me podía pasar a mí.

Su última pieza de mala suerte fue que Martin fue el declarante en la otra mesa. Él también ganó el segundo triunfo con el rey y falló un corazón. Él entonces hizo el juego inusual de un pequeño diamante de la mano, descartando un corazón del muerto. Ahora, cuando corrió todos los triunfos, su palo de diamante (clave) apretó a cualquier oponente que tuviera cuatro espadas y el As de Diamantes.

¡Heroico!