Sur dador. Norte/Sur vulnerable.

Salida—K

El manejo del palo de triunfo es a veces un asunto complicado. Perder el control de los triunfos es a menudo fatal y es por eso que en tantas manos los defensores obligan al declarante a fallar. No hubo nada extraordinario en la defensa de Oeste en esta mano. De hecho, fue bastante rutinaria. Dió tres rondas de trebol y Sur fallo el tercer trebol. El Declarante decidió no molestarse haciendo la finesse de corazón, asi que jugó el as de triunfos y continuó con el jack, Oeste, que ahora estaba en el asiento del conductor, aflojó mientras Este descartaba. Demasiado tarde, Sur se dio cuenta de que estaba en agua caliente. Ya no podía hacer el contrato.

Oeste con dos bazas en la bolsa y el rey de corazon ya firme, estaba obligado a hacer todavía otra baza. Su siete de corazon eran una espina en el costado del declarante que no podía ser removida.

Si el declarante continuaba con el diez de corazon desnudándose de triunfos y dejando en el muerto la dama, Oeste ganaría con el rey y jugaría el ocho de trebol. Si el muerto fallaba, el siete de corazon de Oeste y el seis de trebol serian bazas para la defensa y Sur se iba dos abajo. Este mismo resultado seguiría si el muerto no fallaba el trebol. Una continuación también produciría dos abajo.

Pero un juego más cuidadoso por el declarante hubiera llevado a buen puerto el contrato. Después de fallar el trebol en la baza tres, Sur debería haber tomado medidas para protegerse contra una distribucion 4-1 en el palo de triunfo. Esto él podría haberlo hecho jugando el valet, no el as de corazon, en la baza cuatro. Si Oeste gana con el rey, no tiene defensa efectiva disponible.

Si Oeste rechaza el jack, Sur continúa con el diez. Otra vez Oeste está indefenso, haga la baza o no la haga. Si Oeste también afloja el diez, Sur cobra el as y sigue jugando sus ganadoras hasta que Oeste finalmente se decida hacer el rey de corazon.

Mantener el control de los triunfos hace el trabajo independientemente de cómo Oeste elija defender.