Fuente: Card Play Technique By Victor Mollo, Nico Gardener

Fallar Ganadoras… no perdedoras, esta es una situación que ocurre de vez en cuando….

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Oeste sale con el K contra 4. El declarante gana con el A del muerto y juega un corazon. Esa es su línea normal del juego. Como una de las dos entradas al muerto fue eliminada en la primera baza, toma la oportunidad para hacer la finesse de corazon. Sin duda, él espera utilizar la segunda entrada del muerto para otra finesse más tarde, y sacar triunfos en el medio. Pero ¿qué pasa con Este? Calcule lo que sucederá: (a) si él falla, y (b) si no lo hace.

Tome (a) en primer lugar. El declarante alegremente sale jugando el 2, fallara la vuelta de trebol y dará dos vueltas de triunfo. Ahora va a cobrar el As de corazon y pondrá sobre la mesa la dama. Oeste mirara con furia a Este y Este devolverá una mirada de inocencia. Porque esta será la infeliz imagen:

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La defensa es impotente. Oeste puede ganar su rey de corazón, pero el valet queda atrapado. Y todo sucedió porque Este fallo tan imprudentemente.

Ha llegado el momento de probar (b). Este descarta un diamante o un trebol y se sienta tranquilo. El declarante queda indefenso. Si destriunfa, perderá tres corazones. Y si no lo hace, Este sobre fallara un corazón después que Oeste haya ganado dos bazas con su rey y valet.

¿Qué es lo que exactamente revelaría un post-mortem? ¿Por qué fue el fallo tan fatal? El forense diría: Este utilizó un triunfo valioso para fallar el dos del corazon. Eso es todo lo que logró. Más tarde, en el Old Bailey, Este podría alegar que «no sabía que mi triunfo estuviera tan cargado». Pensó que era de poca utilidad, de todos modos. Eso resultó un grave error, pero ¿cómo como podía saberlo?

El juez diría que incluso un triunfo aparentemente inútil no debe ser desperdiciado en un miserable dos que es desde un principio una perdedora. Y ese es el núcleo de la cuestión.

En otras palabras, falle CONSTRUCTIVAMENTE para privar al declarante de una ganadora, para promover un triunfo en la mano del compañero, para tomar la mano. Pero no falle sólo porque usted piensa que su triunfo de todos modos no es bueno.