En su forma más simple el principio dice esto: se debe asumir que un jugador no ha tenido una elección, en vez de asumir que ha ejercido la opción de una manera particular. La situación en la que más a menudo se aplica el principio es algo como esto:
La jugada más notable que he visto u oído hablar se realizo en la siguiente mano, y la belleza de ello fue que el carteo se hizo sin dudarlo un momento, como si no hubiera nada más que hacer.