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¡ Los
Juveniles Ecuatorianos se adjudican su Primer Nacional!
por
"Juan Vinueza = Elvinueza"

Rolando Grijalva = Derde, Albert Wright = Ladrillazo, Emilio Balda = 3Ntman,
René Alvarado = renealv,
Juan Vinueza = Elvinueza
Derde 17 años,
Ladrillazo 18 años, René 24 años, Juan Francisco 18 años y Emilio 18 años.
"Ya no me importa tanto si ganamos o no. Lo
que quiero es ganar un slam por squeeze" dijo Derde, horas antes de empezar el
Nacional de Equipos. En el taxi a casa nos propinó una nueva confesión:
"normalmente cuando pienso que el carteo está complicado, me caigo”. Y en esas
manos los triunfos siempre están 3-2.

Ladrillazo y yo nos miramos consternados,
conscientes que las situaciones allí expresadas por Derde no eran tan
infrecuentes. Tampoco es que estábamos tan preocupados: nuestras
expectativas no eran precisamente altas. 3NTman (mi compañero establecido),
tenía su ceremonia de graduación el jueves y la fiesta el viernes.
Si llegaba y
si el reglamento lo permitía, jugaría solo las finales. Su reemplazo, renealv,
también había sido mi compañero, pero no estaba tan fresco en lo que al bridge
se refiere. Seis meses de ausencia en las canchas puede no parecer tanto a la
mayoría de lectores, pero considerando que representa un quinto de su vida bridgística, no es un tiempo para nada despreciable.
Teníamos décadas de juego menos que la
mayoría de los otros jugadores, y el otro equipo joven, en su mayoría conformado por
Sub28s, tenía mucha más experiencia internacional. Nosotros, de todas formas, no
teníamos obligación de ganar el torneo para poder ir a Mar del Plata, pues
conformábamos el equipo sub21 oficial (sin René).
Sin embargo, nuestra meta al
comenzar era clarísima: debíamos introducirnos en semifinales. Colarnos entre
los primeros cuatro significaría que casi seguro iríamos a participar del
Clasificatorio Juvenil, pero una pronta eliminación nublaría nuestro futuro de
dudas. Sí, estábamos nerviosos, aún conscientes de que teníamos dos ventajas
importantes por sobre el resto de los equipos.
“Los Cuys con Alas “(el nombre
ecuatoriano vulgar para Conejillo de Indias) era el mejor nombre y el Trébol
Peludo (ingeniado en su mayor parte por el Maestro Uruguayo Roberto Martínez,
nuestro Coach)
era el sistema más divertido. ¿Cuánto pesarían?
Dos días mas tarde...
Se habían terminado las 5 rondas de Round Robin y
aún con harta irregularidad....estábamos adentro.
Al comenzar la última ronda,
estábamos cuartos, a 5 VPs del quinto. Para qué decirlo, estábamos nerviosísimos.
Peor todavía, durante mis 14 tablillas en el cuarto cerrado, la pasamos de lo
más aburrido. Todo señalaba a un empate, que no nos convenía en absoluto. Sin
embargo, en la otra mesa, Ladrillazo y Derde tuvieron un match de ensueño, y
produjimos casi media docena de swings. El resultado creó bastante más caos del
intencionado. Eliminó al equipo que lo perdió (que había comenzado la ronda tercero) y permitió al
equipo perseguidor subir al cuarto escalón. Las distancias habían sido bastante
considerables.
El Round Robin lo ganó un equipo conformado
por dos parejas de Quito y Guayaquil.
El primer síntoma fue
que aunque nos ganó de forma
pronunciada en el Round Robin, no nos eligió. Esa no podía ser tan mala
señal, excepto porque tendríamos que enfrentarnos al experimentado Equipo
de Cuenca, que también disfrutaba de carry-over contra nosotros.
“Está bien, Juanfras, creo que los subestimé”, fue la explicación que me dio Derde al
finalizar contra ellos el match del Round Robin, un match plagado de parciales
doblados con un solo equipo como beneficiario. Ahora tendríamos 48 tablillas para remendar
los errores.
Aparentemente, este sería un bridge bastante más relajado para
nosotros, ya que nuestro objetivo se había cumplido.
¿Relajado? Tras una batalla campal en la
que sangraron multas dobladas por ambos bandos, acabamos ganando la semifinal
por un poco más de 70 IMPs. ¡Estábamos en la final!
Nuestro adversario, esta vez, era el equipo
Quiteño, que había clasificado de forma apretada a semifinales y luego a la
final. Si este era el guión de una película deportiva, nos asemejábamos
terriblemente a la próxima víctima. Pero como dijo Emilio, que llegó con resaca
no menor el sábado al mediodía: “Esta es la hora de romper la simetría!”
Obviamente, mi primera ronda con Emilio la
perdí. Nuestras primeras 16 tablillas finalistas contaban con nada menos que
cuatro juegos caídos, y fueron humilladas por sus contrapartes parciales en
igual número de veces. Nuestros IMPs de carry-over ahora solo camuflaban una
derrota, que, por ahora, se sostenía en -6 IMPs.
Encolerizamos y ganamos 20 IMPs
la ronda siguiente. Perdimos 12 IMPs la que la sucedió y para cuando comenzaba el
último cuarto de la final sentía cosquillas de algo que no podía ser otra cosa
que pánico deportivo en la garganta.
Sin embargo no me caí en mi primer contrato
apretado, lo que fue un buen signo. En nuestra primera ronda verdaderamente decente
(muy oportuna por ser la última), cometimos un solo error, que se tradujo en
3 IMPS para el equipo adversario.
Ganamos 66 a 4.
Y con esa ronda,
!ganamos el nacional y mi
primer torneo de equipos!.
El torneo de equipos más extraño de nuestra historia,
supongo, ¡pero era de los oficiales!.
No, ya no representaríamos a Ecuador en los
sub21, ¡sino que lo haríamos en la Categoría Libre!
Antes de terminar, me siento responsable de
comentar una sola mano que responde a la máxima de Rolando.
¿De veras sacó su
slam por squeeze? ...
Casi.
Sur:
Frente a : (Norte)
El contrato es 6 .
Tras la salida
, Derde vio varias formas de sacar su
contrato:
s 3-3, K en
Este o, Santo Cielo, squeezeando a Oeste, estrategia que funcionaría si Este
tuviera 4 s
y el K .
Ganó el
A, arrastró y jugó el K
para
descartar un
(y probar su distribución).
Y al jugar trébol, ¡Oeste se descarta
pequeño
! ¿Oeste había sido repartido
con 9
cartas de
?
Inmediatamente se
escucho: “Disculpas, disculpas. Creo que renuncié.”
Así, pues, el pequeño
de Oeste, ahora expuesto y
obligado de jugarse en la primera vuelta de ese palo, aseguraba el contrato,
pero a Derde no le pareció alentador en lo absoluto: Oeste sí tenía los 4 s
y sí tenía el K . Esto, por supuesto, le permitió seguir con su línea y lograr una sobre baza con
el aprieto planeado, pero el resultado fue peor que anti-climático.
La versión más entretenida del relato es la
que la cuenta Ladrillazo, el muerto durante ese contrato. “Y, tras el
chico
de Charlie, Derde se puso furioso. Cuando le pregunté si es que nos habíamos
tragado Siete, no me respondió.”
Cuando lo encontré en el lobby tras la
liquidación del que sería nuestro mejor match, estaba bastante menos encantado
que yo.
“¡Me arruinaron el squeeze!”
Y eso no más.
Si tuvimos expectativas
menores para este torneo, para el Sudamericano son mínimas. Igual, las ansias ya
llegaron, pero no sé si son más intensas por cobrar alguna multa de más a algún
maestro o por tener que explicar que es un Cuy con Alas a Chagas.
Derde 17 años, Ladrillazo 18 años, René 24
años, Juan Francisco 18 años y Emilio 18 años.
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