
"Jugadas de seguridad en
contratos con Triunfo"
por Terence Reese
Las jugadas de seguridad consisten, en su gran
mayoría, en tratar una distribución determinada de manera a reducir las
pérdidas al mínimo posible en caso de que las cartas se hallen mal colocadas.
Hay, sin embargo, algunas jugadas de
seguridad que se presentan en los contratos con triunfo, cuya característica es
que pueden perder una baza que habría podido economizarse, pero que, si la
distribución es desfavorable, esa pérdida salva otra baza cuya consecución es
esencial para el cumplimiento del contrato.
Hace tiempo, una mano de un match entre
Austria y Hungría despertó gran interés.
El declarante, quien jugaba el contrato
de 6
redoblados,
tenía un palo lateral consistente en 7 cartas de
encabezadas por A K Q en su propia mano
y uno en el muerto; el desarrollo del remate hacía prever que uno de los
contrarios había acumulado los diamantes ausentes y si en la primera
vuelta, el otro adversario fallaba uno de los honores, el contrato no podría ya
cumplirse.
En cambio, si el declarante decidía jugar bajo
en la primera vuelta entregando esa baza y fallar con un triunfo alto la
segunda, podría luego arrastrar y las cinco carta firmes remanentes, le
asegurarían el slam.
Un ejemplo:
Después de largo remate, los
dueños de estas manos llegaron a un contrato de 6
y aunque, aparentemente tenían elementos suficientes para declarar gran slam,
Sur sufrió una multa en el pequeño slam, sigamos el desarrollo del juego y
veamos como pudo cumplirlo:
Luego de tomar la salida de
, jugó
diamante hacia su A
,
volvió a la mesa con trébol al A
y repitió diamante, esta manera de proceder lo protegía contra la posibilidad de
que Este estuviera semifallo en diamante, porque si fallaba, lo haría en blanco;
pero Este siguió el palo, y cuando Sur jugó el K
,
fue Oeste quien falló y arrastró, dejando a Sur, sin posibilidades de cumplir el
contrato, pues los dos triunfos que el muerto conservaba no eran suficientes
para fallar las tres perdedoras a diamante que le quedaban en la mano.
Sin embargo, cuando los dos
oponentes sirvieron diamante la primera vuelta, el contrato estaba tendido, con
solo ceder la segunda vuelta del palo. Los contrarios ganarían la baza y
arrastrarían, pero aunque todos los demás diamantes estuvieran en una sola mano,
siempre quedarían en la mesa dos triunfos mayores para fallar las dos cartas
bajas y el K
se cobraría una vez eliminados los triunfos de los adversarios. La esencia de
esta fascinadora manera de jugar, es la negativa a los adversarios de permitir el fallo de una
carta firme.
Otro ejemplo:
Es frecuente que al final de una mano se
presente la siguiente situación: el declarante puede ver su contrato cumplido
mediante un fallo cruzado, siempre y cuando pueda evitar un contrafallo. Y si
puede asegurarse contra esa posibilidad fallando con cartas firmes y la mano le
permite emplearlas para ese fin, no debe despreciar la oportunidad.... como hacen
los buenos jugadores...
La mano que sigue es un ejemplo de este tipo de jugada de
seguridad.
Contrato: 4
No es fácil llegar al contrato de 4
...
que es el mejor, en el Moyssian Fit.... aunque Norte sabe que su compañero tiene solamente cuatro
cartas de triunfo, su mano es demasiado buena para no asumir la responsabilidad
de que su bando juegue game.
La salida fue el A
,
seguida de un pequeño corazón que Sur tomó con el K
del muerto. El declarante debe planear el juego por fallo
cruzado porque los tréboles solo pueden afirmarse si ambos palos negros están
bien distribuidos y, si ese es el caso, el fallo cruzado también operará
satisfactoriamente.
Como
dispone de cuatro bazas en los palos laterales, necesita desarrollar seis en
triunfo. La mejor línea de juego es adelantar A
y K
y fallar un diamante
chico...parece preferible empezar por el fallo de diamante y no de un corazón
porque la salida de Oeste hace sospechar que haya tenido
A
x originalmente y podría contrafallar... a renglón seguido, se
cobra el A
,
se va de un diamante del muerto
y se falla un trébol en el muerto llegando a la siguiente
situación:
El declarante tiene ya seis bazas ( cuatro por
cartas altas de los palos laterales y dos por fallo), y necesita cuatro bazas
mas.
Este es el momento donde la jugada de seguridad entra en escena: debe
fallar las próximas tres bazas con A
,
Q
y K
,
ya que la décima será obtenida mediante un fallo con el
9
que aunque sea
contrafallado, garantiza el afianzamiento del 10
,
si no se procediera con esta jugada de seguridad, alguno de los adversarios
podría fallar con el J
y arrastrar, dejando el game para otra oportunidad.
Otro ejemplo:
Sucede a menudo que el declarante siente
cierta aprensión sobre la manera en que va a encontrar distribuido determinado
palo lateral y resuelve no arrastrar a fondo para dejar un triunfo en la mesa a
fin de poder dar cuenta de una posible perdedora en el palo en cuestión. El
diagrama que sigue presenta esa situación en su forma mas sencilla:
Sur juega el contrato de 4
y los oponentes luego de ganar las tres primeras bazas
en el naipe de trébol, cambian a diamante.
Suponiendo que los triunfos están bien
distribuidos, el declarante debe evitar la pérdida de una baza en el naipe de
corazón, No puede sacar todos los triunfos porque tiene que dejar uno en el
muerto para fallar el último corazón, en caso de que este sea perdedor. Tiene
que resignarse a alimentar la esperanza de que si los corazones estar divididos
4/2 la mano que tiene cuatro corazones sea la que tiene el tercer triunfo
(Golpe de Guillemard).
Por consiguiente la jugada correcta es dar dos
golpes de arrastre, y cobrar enseguida los tres corazones altos. Si uno de estos
es fallado, significa que el contrato no podía cumplirse de ninguna manera; si
ambos adversarios siguen el palo las tres veces; el último corazón es firme y
bastará con dar el último arrastre para poder cobrarlo, pero si uno de los
contrarios descarta en la tercera vuelta, es evidente que su compañero ha tenido
cuatro corazones y tres triunfos..., entonces el corazón perdedor podrá ser
fallado sin peligro, para luego dar cuenta del triunfo restante.