
Fragmentos de la
Historia del Bridge Sudamericano
Antaño y Hogaño
por John Plaut
Esta
es una historia muy antigua. Se ha mantenido secreta
durante mucho tiempo y quizás el destino o los espíritus
de los que ya no están, aun interfieren para que así
continúe. Curiosamente, antes de ir a prensa,
inexplicablemente ha desaparecido parte importante del
relato, por lo que lo que ustedes leerán será una nueva
reconstitución de escena, que espero que esta vez no
sufra contratiempos.
En
la época de los 60’s Uruguay tenia un gran equipo . Si
no ganaba mucho, al menos era amedrentador…Los hermanos
Zumarán tenían ambos alrededor de 2 metros y una
corpulencia impresionante. No le iba mucho en zaga
Charlie Ham, marido de Esther Ham, también seleccionada
de ese país. Charlie debe haber andado por el metro
noventa y cinco.
En
el año 1965 se jugó el Campeonato Sudamericano en el
Hotel Crillón de Santiago, un lugar donde la alta
sociedad de la época realizaba muchas matrimonios y
otros eventos...Estaba ricamente ataviado con lámparas y
mueblería francesa, siendo un lugar muy acogedor. El
tiempo y el progreso, lamentablemente, terminaron por
demolerlo. Aún no existía el concepto de patrimonio
cultural.
En la ocasión Chile se enfrentó al equipo en cuestión
con una formación de conspicuos jugadores: Jorge Guzmán
Frontaura, padre de Pablo Guzmán Vicuña, que también
representó a Chile varias veces; y hermano de otro viejo
estandarte, Eugenio Guzmán con Eric Simmons, Julio
Calixto con el Dr. Teodoro Pogany y Marcial Zegers con
Perico Lizana. Un equipo muy cosmopolita por cuanto
Simmons era de origen danés, Calixto ecuatoriano y el
ginecólogo era húngaro avecindado temporalmente en
Chile.
Este
equipo se había preparado fuertemente en los temas de
carteo y defensa con un maestro de la época llamado
Moisés Trumper. Pero el esfuerzo fue bastante menor en
el capítulo de las declaraciones. Era una época en que
se acordaba jugar palo cuarto o quinto, doblo
informativo, Gerber, Josefina y transfer. Otros tiempos.
En la Sala abierta Chile tenia una mano poderosa, con
fallos y un gran enchufe (fit) en el palo de piques. El
remate se sucedió lenta y tortuosamente. Preguntas de
ases y preguntas de reyes con el único Blackwood que
existía a la sazón, y alegremente llegan al contrato de
7 Piques. Siguen Paso – Paso y uno de los Zumarán, con
el As de Piques en la mano, lo muestra y dice (como era
la regla de cortesía en esos tiempos de caballeros) “YO
NO VOY A DOBLAR”.
Sorpresa,
estupor y un silencio sepulcral.
Los chilenos no se alcanzan a recuperar del impacto
aún... cuando el otro hermano saca también una carta de
su propio mazo, y la pone en exhibición de todos
diciendo “ENTONCES YO TAMPOCO”...era el Rey de Piques.
Estalla una carcajada general y todo, al menos en la
mesa, fue sobrellevado de la mejor manera.
Lo
que ocurrió después en los aposentos privados del hotel
es algo que permanecerá para siempre ignorado. Pero que
hubo revuelo, hubo. Chile perdió ahí la posibilidad de
clasificar a las semifinales.
Como declarantes podríamos ser criticados, pero que
éramos valientes quedó muy claramente demostrado.