He leído cuidadosamente las entrevistas
otorgadas por la Sra. Lavazza. Siento una gran aflicción por sus
declaraciones, que en mi opinión, sólo son una proyección de los
sentimientos que ella profesa por mi.

No puedo explicar su fuerte resentimiento
y solo puedo decir que la respeto como mujer y que en sana competencia, la
considero un rival digno para ser derrotado en el bridge.
Si entramos en el tema del Equipo Nacional
Italiano en la Categoría Libre, debo admitir que siento una gran tristeza
porque es absurdo e inaceptable que la Sra. Lavaza pueda simultáneamente ser
uno de los tres mas grandes sponsors del bridge italiano, y a la vez, como
ella misma admite en la entrevista, ser coach del equipo nacional.
La elección de parejas para representar a
Italia es muy importante, no tanto desde el punto de vista de los intereses
económicos, sino del sentido de justicia. Involucra a todos aquellos
quienes, después de muchos sacrificios, pueden llegar a cumplir el sueño de
ser llamados para representar a su país en competencias internacionales.
Considero, correcto y apropiado continuar con
la "batalla" que vengo llevando hace años, para evitar que el coach del
equipo nacional –
me refiero a aquel que, como en
la actualidad, llama a los jugadores mediante una evaluación de una
discreción absoluta
– también pueda ser el dueño/sponsor de
jugadores de bridge, sea esa persona la Sra. Lavazza o cualquier otra. Es
exactamente igual que el dueño del Club de fútbol Barcelona, sea también el
coach de la Selección Española de Fútbol. Honestamente me parece absurdo.
Cuantos de sus lectores saben que yo soy un
hombre de negocios? A todos ellos les puedo asegurar que uno de los
valores principales en mis compañías es la meritocracia. Esto viene de la
convicción, hoy mía, pero primero de mi padre y de mi abuelo, que el
éxito de una empresa de negocios esta muy conectada con la capacidad que
esta tiene para sacar lo mejor de sus profesionales a través de una
democrática y sana competencia .
No siento odio hacia la Sra. Lavazza y
sinceramente espero – aunque no estoy muy convencido – que lo mismo pase con
ella hacia mi. Pero me es difícil aceptar que no podamos manejar con un poco
de buena voluntad, la creación de nuevas reglas para seleccionar a los
jugadores del equipo nacional.
Reglas inspiradas por principios que enfaticen exclusivamente
los valores y los meritos deportivos, dejando de lado cualquier interferencia –
aun de buena fe – de gente que tiene obvios conflictos de intereses.
Francesco
Angelini