En el año 795 A.C.
el divino Claudio se sentó a
jugar una partida de bridge en
el Palacio Imperial con su
compañera y esposa, la
encantadora, delgada, y
morocha Mesalina.
Debido a que los senadores, como
lo indican los registros,
adulaban en exceso al César, se
vio obligado a seleccionar a sus
opositores, entre las clases
bajas.
En esta ocasión optó por Narciso (un fiel ministro) y
el capitán de la guardia (un
intermedio entre bárbaro y alemán).
¿Cómo juegan los romanos?
En primer lugar los juegos de
bridge no duraban hasta que la
primer pareja anotara un game
vulnerable. Los Romanos valoraban
demasiado la vida para gastarla
en interminables rubbers,
como Phileas Fogg y otros
miembros del Club de la Reforma.
Cada partido se jugaba de forma independiente y todos
los puntos ganados se anotaban
"por encima de la línea",
gracias a lo cual era posible
determinar de antemano, sin
ningún remordimiento, cuantas
manos se iban a jugar en la
sesión y hasta en un torneo.
Además
ser jugaba sin prisa y poco tiempo.
Pocas veces se jugaba por mas de
una hora romana (que era
alrededor de 40 a 80 minutos de
hoy), pero con tal deleite que en ese
tiempo se las arreglaban para
jugar seis manos.
De acuerdo con la máxima romana que dice que: "Los comentarios son
la mitad del placer", no
consideraban nada perverso las
discusiones durante el juego o
las largas diatribas después
del mismo. Pero por encima de todo, el bridge era practicado
exclusivamente por aristócratas.
En la ultima mano de ese
día la subasta
fue el siguiente: