Solución:
El
adversario ha puesto sobre la mesa su carta de ataque, se tiende
el muerto. Este es el momento de suspenso en el que el
declarante y los dos defensores pasan de la visión limitada de
las propias trece cartas a un horizonte decididamente mas vasto
de veintiséis.
Valuación de las ganadoras y de
las perdedoras; rápida por parte de los mas dotados;
naturalmente mas lenta por parte de aquellos que necesitan mas
tiempo para encuadrar la mano, y comienza el juego cuando el
muerto juega la primera carta.
Viejas y nuevas historias
bridgisticas, transmitidas de mayores a menores, manos célebres
vistas a la luz de análisis posteriores, tardíos
arrepentimientos que dicen que a menudo un instante mas
(claramente dedicado a la reflexión) habría obtenido un
resultado final, mejor.
Es muy claro que las cartas
ganadoras están destinadas a absorber el fardo de las
perdedoras, pero las modalidades y también los tiempos de juego
de ésta, que parece la mas elemental de las maniobras, no
siempre son respetados
En esta mano nos encontramos en la
dramática situación de decidir cual es la mas perdedora de todas
descartando sobre la salida, un diamante o un trébol...
Como la mayoría de nosotros que
carecemos de poderes extra-sensoriales, UD deberá arreglarse de
otra manera.
Hay jugadores que rápidamente
toman con el
A
y descartan un
diamante o un trébol, en este caso trébol ya que teniendo el
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el naipe ofrece
otras posibilidades.
UD que no se considera tan
afortunado en las decisiones, pero mas diestro en el juego de la
carta, demorará la decisión fallando la salida en su mano.
Tiene después todo el tiempo,
luego de haber eliminado los triunfos adversarios, de saber la
distribución de los diamantes y los tréboles, para descartar la
carta de aquel que resulte mal dividido, sobre el
A
que acertadamente
UD conservó en la salida.