Source: http://www.andrewrobson.co.uk/

Jan Barstow, un leal socio del Andrew Robson Bridge Club, amablemente me (AR) prestó un libro fascinante de antiguas columnas de bridge en The Times, publicado en 1950. Este es un extracto

Aunque la mano parezca no tener ninguna esperanza, un buen jugador no se relaja en sus esfuerzos. Él está decidido a hacer todas las bazas que pueda, y él sabe que hay ocasiones en las que lo que parece ser un contrato sin esperanzas se cumple. A veces, el declarante es ayudado por los errores de sus oponentes, pero más a menudo él tiene que confiar en su propia habilidad, y hay algunas veces en las que la habilidad es recompensada.

Las siguientes cartas fueron repartidas en uno de los principales Clubs de Bridge de Londres:

robson hand

Oeste el dador abrio de 1. Norte no se sintio tentado a decir algo, el palo de espadas le venia muy bien como palo de triunfo. Este apoyado en la fuerza de su bicolor dijo 2, Sur declaro 2, un contrato que rapidamente fue doblado por Oeste. Con las cartas de Oeste, muchos jugadores sentirian que van a cobrar mucho. Esta vision se veria reforzada cuando la salida del K fue fallada por Este mientras caia el A en Sur. Este salio de su mano con trebol, en el cual Sur jugo el A viendo caer el K de Oeste.

A esta altura Sur ha obtenido una gran cantidad de información. Él sabe que Oeste tenia originalmente seis espadas encabezadas por el rey, dama y valet y un solo trebol, y que Este, que durante la subasta habia mencionado el palo de diamantes, ahora mostro seis treboles y probablemente seis diamantes y un solo corazón.

Sur jugó un corazon chico, cuando Oeste gano la baza con el 9, el declarante verifico la cuenta y el resto fue fácil. Fallo la vuelta de la Q, y jugo otro triunfo. Oeste gano con el J y volvio la J,  cualquiera otra carta le regala al declarante una baza. Cuando Sur falla y juega otro triunfo…todo ha terminado.

Oeste gana con la Q, pero la única carta que puede hacer es el as de triunfo, porque él debe o bien darle a Norte una baza de espadas, en la que se descarta la Q o debe jugar diamante a la Q . Una característica inusual de este contrato es que los adversarios que tienen cinco cartas de triunfo entre los dos hicieron cinco bazas en triunfo y ninguna en los palos laterales.