Bridge y Humor: No Juegues Demasiado Bien por Alfred Sheinwold

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“Mi hijo quiere convertirse en el mejor jugador de bridge del mundo”, me dijo una señora recientemente en una cena. “¿Debo animarlo?” Foto: Norman Kay Alfred Sheinwold and Eddie Kantar

Norman Kay Alfred Sheinwold and Eddie Kantar
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Providence NABCMartes, 2 de Diciembre 2014

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Esta columna apareció originalmente en la edición de mayo de 1988 del Bridge Bulletin.

“Mi hijo quiere convertirse en el mejor jugador de bridge del mundo”, me dijo una señora recientemente en una cena. “¿Debo animarlo?” “No importa”, le dije. “Si él está mordido por el entusiasmo, va a gastar todo su tiempo en el bridge no importa lo que UD haga. Pero adviertale de no jugar demasiado bien “.

Les comente a mis compañeros de cena sobre mi primo Cuthbert. Él estaba haciendose conocido en Cambridge, hace casi 50 años, cuando se entusiasmo con el bridge. Dejó la universidad y frecuentó los clubes de bridge de Londres, donde escribió monografías sobre la Eleccion Restringida, Coups de Grosvenor y señales encriptadas.

Para salvar el nombre de la familia, su padre, el brigadier Sheinwold, lo envió a Nueva Guinea. A Cuthbert no le importó; el estaba escribiendo un estudio definitivo sobre el juego de la carta cuando los triunfos que faltaban estaban 6-2 ó peor. Me mantuve en contacto con él y recibi la última carta que envió desde su casa entre los cazadores de cabezas. Para entonces ya estaba adentro de una olla. Literalmente.

Dador: Sur  Vul: Ambos

  10 7 6 4
K 8
K 9 8 3
7 5 2
 
8 3
J 10 9 7 4
4
K 9 8 6 4
  9 2
A Q 6 5 3 2
Q 6 5
J 10
  A K Q J 5

A J 10 7 2
A Q 3
 
West  North   East  South 
      2
Pass 2NT Pass 3
Pass 4 Pass 5
Pass 6 The End  

Salida: J

Jugué la mano que acompaña la carta, anoche contra los jefes de las tribus locales,” escribia Cuthbert. “Falle el primer corazon con el J y vi que podia cumplir el slam si encontraba la Q o si funcionaba la finesse de trebol. Las probabilidades eran un poco mejor de tres a uno en mi favor “.

El siguio escribiendo, vi que el slam era imposible de perder si los triunfos estaban 2-2. Jugue el A, segui con una espada al 10 y falle otro corazon en el muerto. Los triunfos estaban divididos favorablemente, y estaba por cumplir el slam… Poco sabia del tremendo riesgo que corría.

Salio jugando un diamante al rey y volvio jugando otro diamante. Este siguio el palo y Cuthbert hizo la finesse. La finesse aseguraba el slam. Si Oeste tenia la Q quedaba puesto en mano. Una vuelta de trebol le daba a Cuthbert una  finesse gratis; una vuelta de corazon le permitia fallar en su mano y descartar un trebol del muerto. En cualquiera de los casos, el podia podia descartar un trebol del muerto en el quinto diamante.

Cuando Oeste descarto sobre el J de Cuthbert, el corpulento jefe caníbal sentado en Este, dijo, “Usted está haciendo trampa. Ha mirado mi mano. Ningún jugador honesto de bridge hace una finesse a la dama con nueve cartas entre las dos manos combinadas “. “¿El jefe caníbal dijo eso de verdad?”, Me preguntó un compañero de mesa.

“Sí”, le dije. “Muy pocos caníbales saben que a veces es correcta la finesse a la dama aunque solo falten cuatro cartas del palo.”

Oeste, también un jefe caníbal, coincidió con su compañero. Norte no estuvo de acuerdo, pero fue invalidado, y Cuthbert fue sumariamente condenado a la olla. Como sus captores no eran bárbaros, le permitieron escribir una carta de despedida mientras el agua se calentaba.

“¿Todavía tienes la carta?”, Preguntó otro compañero de mesa.

“No”, le respondí con pesar. “El papel se volvió amarillo y se desmenuzo. Pero me enseñó una lección que nunca he olvidado: Es peligroso jugar demasiado bien. Al día de hoy a veces juego una mano o escribo una columna con algo menos que la perfección – en memoria de mi pobre primo”.

Esta entrada también está disponible en: Inglés

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